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La Iglesia más enfermiza, más lejos de la realidad

Después de la aprobación del matrimonio para los homosexuales en el Congreso, me ha sorprendido no escuchar más repetidamente el incesable parloteo de los opositores políticos, que deben estar especialmente dedicados a evitar la pérdida de votos.

Sin embargo, la Iglesia no podía faltar, pero la brutalidad y la fiereza de su respuesta ha trascendido con mucho el marco de lo religioso, y ha violado con ansia el espacio institucional del que disfrutamos en el estado de derecho.

El cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia de la Iglesia Católica no sólo condena el matrimonio homosexual como destructivo para la familia, sino que solicita a los profesionales que tienen que aplicarla" que "en uso de la liberdad de conciencia", se opongan a su cumplimiento. Parece inofensivo, pero resulta que esos "profesionales" son funcionarios pagados por el Estado, que el cumplimiento de la ley es obligatorio, y que esta petición de la Iglesia puede considerarse un llamamiento a la desobediencia civil, promovida por el estado del Vaticano. Según esta petición de la Iglesia a los funcionarios católicos "tienen que estar preparados incluso a pagar el precio más alto, quizá hasta la pérdida del trabajo", algo que posiblemente no ayude a la "unidad familiar" que tanto defiende la Iglesia.

Al poco la vicepresidenta del Estado ha comunicado que "la objeción de conciencia no significa que los funcionarios del Estado no cumplan las leyes". "Las leyes son para que se cumplan por todos los ciudadanos, pero sobre todo por aquellos que prestan servicios en la función pública".

Esto no ha quedado aquí. Hace un par de horas he escuchado a un cardenal nigeriano en La Cadena Ser, que comparaba lo ilegítimo e ilógico del matrimonio homosexual con el intento de dos perros machos de copular y dar descendencia, y el matrimonio de homosexuales no tiene sentido porque sin amor no puede darse una unión familiar Una clarividente prueba de lo lejos que se encuentra la Iglesia de la realidad, y de su desconocimiento absoluto (cómo evidentemente consecúa su doctrina y su celibato) de las relaciones entre las personas, el amor, y la necesidad de la igualdad social de todos. Es difícil comprender la postura del Vaticano, cuándo la nueva ley no-perjudica-ni-afecta al-matrimonio-eclesiástico.

Por cierto, a algunos católicos quizás no les guste la continuidad de la anterior política vaticana (vía La Fragua):

Referencias

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  1. No es malo que la iglesia sea combativa, de hecho es lo que debería ser, la iglesia tendría que intentar cambiar este mundo tan lleno de injusticias. Lo malo es que ha escogido un mal objetivo, podía haber empezado con llamamientos a los militares ca...

    Referencia de Si no lo digo reviento hace 4 años y 56 meses

  2. Todos sabeis ya del llamamiento a la desobediencia civil de los funcionarios católicos que ha realizado la Iglesia Católica. Como bien han advertido los ministros María Teresa Fernández de la Vega y Juan Fernando López Aguilar, los funcionarios no pu...

    Referencia de ... apo kardias - El Blog de Manu hace 4 años y 56 meses

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Memed El flaco
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